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Trabajar con sonido; no es todo color de rosa

Respiro profundo y suelto el aire: “Trabajar con sonido, no es todo color de rosa”, más bien por momentos se torna de un azul oscuro o un rojo furioso. Sí, de la furia y la desazón de no cobrar a tiempo o que no te paguen.

Si estás en el mundo del sonido y sos freelance (incluso si trabajas para algún estudio) esto ocurre constantemente.

El mundo del sonido se encuentra infravalorado, a sabiendas de que por lo menos es el 50% del producto audiovisual (sea cual fuere este producto, sin importar la plataforma) seguimos siendo el último orejón del tarro. La industria lo sabe pero como profesionales sacamos pecho y seguimos trabajando callados. De vez en cuando uno se encontrará con alguna entrevista que hable del tema, por lo demás mayoritariamente se exaltan las bondades de trabajar en algo que nos gusta.

No hablo de productos únicamente; talleres, charlas, congresos, festivales, incluso premios se manejan casi en su totalidad mediante la “buena onda” de los organizadores/productores y apelando a la paciencia y buena voluntad de quien realiza el trabajo sonoro.

Pero este artículo no va de quejas sino de compartir experiencias.

En mi experiencia de trabajo he pasado por todas las etapas desde el mero trueque hasta trabajar para estudios, pasando por dar talleres y charlas para instituciones, trabajar de forma independiente para producciones, recibir premios y comisiones. Cada trabajo es diferentes pero todos comparten algo en común, la difícil tarea de cobrar por el trabajo realizado.

He pasado por no cobrar, cobrar de forma inadecuada (es decir medios de cobro que no serían lo acordado), cobrar en cuotas, atrasado, por adelantado, parcialmente, no cobrar y además invertir dinero, cobrar y además invertir dinero, cobrar en tiempo y forma.

Ya sea que seas independiente, como si trabajas para un estudio o una institución nadie te asegura el cobro del trabajo, la única persona que puede hacerlo eres tu mismo.

Algunas cosas que he aprendido en el camino:

  • Desde un principio dejar en claro cuánto cuesta el trabajo a realizar, y que cobras por dicho trabajo.
    Ya sea que el trabajo que realices sea para una presentación o festival como para un medio audiovisual, en lo posible trata de no regalar tu trabajo. En primer instancia esto perjudica a todos los trabajadores del medio, ya que si tú regalas tu trabajo o no le pones un precio; estás sentando un precedente y le resta importancia al trabajo en sí.
    Aunque el sonido es el 50% del producto (en el caso de lo audiovisual) y el 100% para festivales y presentaciones, la industria del audio y del sonido hoy en día se encuentra infravalorada.
  • Pautar tarifas estándares para los distintos trabajos que realices.
    Ya sea que realices una colaboración, una presentación, un diseño de sonido en específico, una edición de audio, un taller o una charla ten pautados de antemano cuales son tus tarifas para cada uno de los trabajos. Las tarifas estándares te permitirán realizar mejor un presupuesto, ya que deja en claro que menos de la tarifa estandar no puedes cobrar.
    Muchas veces ocurre que por no perder un trabajo rebajamos el precio del mismo por debajo de nuestra tarifa estándar, esto sólo hace que además de trabajar, dicho trabajo no sea remunerado como corresponde. Es preferible perder un trabajo si de antemano sabes que quien te lo solicita no está dispuesto a pagar lo que corresponde.
    Por esto es importante plantear tarifas estándar que sean coherentes con nuestro trabajo y nuestros estudios (no quieras cobrar como un profesional si recién empiezas, no quieras cobrar como un estudiante si ya eres profesional).
  • Tener en claro términos y condiciones.
    Así como debes plantear una tarifa estándar para cada uno de los trabajos, platea términos y condiciones de entrega y cobro claras. Por un lado es necesario plantear términos y condiciones claros para las personas involucradas al realizar un trabajo, pero lo más importante es tener en claro los términos y condiciones para tí mismo.
    Por ejemplo si te retienen un pago saber de antemano cómo debes actuar, si no te están enviando el pago: a quién, cómo y cada cuanto tiempo debes presionar para recibirlo, si una vez realizado el trabajo te exigen cambios de última hora saber cómo afrontar la situación, si te cancelan un trabajo pautado, etc.
    Aunque no te guste, cobrar es la parte más importante de tu negocio y tu cabeza te dirá que dejes este trabajo para más adelante; si tienes pautas claras de cómo afrontar cada una de estas situaciones será más rápido y menos angustiante. Por esto te recomiendo anotar algunas situaciones concretas (que ya te hayan pasado) y anotar cuáles son las formas en las que debes proceder en cada una de las situaciones.
  • Tener en claro la forma de relacionarte.
    Así como de antemano debes conocer tus tarifas y tus términos y condiciones; también tienes que tomar en cuenta cómo te relacionarás con el trabajo. En este campo mucho trabajos llegan de la mano de amistades o conocidos. Es importante separar la amistad del trabajo. Si te comprometes a realizar un trabajo con un conocido y/o amigo debes asumir el compromiso tanto tú como la otra parte y saber que regirán los mismos términos y condiciones, las mismas tarifas y los mismos procedimientos que llevas a cabo con trabajos en los que no hay una amistad de por medio.
    Asumirse como profesional implica procurar tener el mismo respeto y compromiso con el trabajo en todos los casos y esto implica el compromiso contigo mismo de hacer respetar tu trabajo.
  • Las excepciones son decepciones.
    Este ítem es muy personal, pero cuando he hecho excepciones y he dejado de cumplir mis reglas de trabajo ha salido mal. Ya sea he permitido que me paguen fuera de término “por comprensión” o “porque conocía a la persona”, o he dejado que me paguen de forma irregular es decir, por otras vías que no son las que corresponden. En cada una de estas ocasiones o no he cobrado o he cobrado y el presupuesto se ha devaluado al cobrar, o he cobrado a medias, es decir; en todas las ocasiones he perdido dinero.
  • No hablar claro cuesta dinero.
    En la industria muchos me conocen y saben que no me ando con vueltas. Si tengo que decir lo que pienso lo digo claro, principalmente en lo que se refiere a mi trabajo.
    En un principio hablar en voz alta, escribir un mail exigiendo o dejando las pautas claras era algo que me daba pudor, algo que cuando lo hacía me arrepentía por el “qué pensarán de mí”. Se puede decir que me hice fama de difícil, principalmente porque si algo me parece que no está bien no me callo. Después de un tiempo entendí que esta fama de “persona difícil” no era algo por lo que me tuviese que sentir mal, al contrario me beneficia porque la gente que me contrata sabe de antemano a quién está contratando y que así como exijo soy exigente con mi propio trabajo primero.
    Antes de tener términos y condiciones para con los demás tengo términos y condiciones para con mi trabajo; una parte fundamental de este trabajo es el compromiso que uno tiene, es importante cumplir con los tiempos de entrega, cumplir con la calidad y adaptarse (en la medida de lo posible) a cada uno de los proyectos según éstos lo requieran. Como conozco mis formas de trabajo y me exijo estos principios exijo sin pudor lo que se ha pactado de antemano, porque creo y espero que si yo no estoy cumpliendo en algo se me exija de igual forma.
    Mantener estándares de calidad en lo que uno hace está íntimamente relacionado con la remuneración que uno recibe y el respeto al trabajo.
  • Cuando uno trabajo en equipo o para otras personas debe tomar en consideración a las otras personas.
    Uno puede realizar la mejor composición o el mejor diseño de sonido de su vida. Pero si este trabajo no encaja con lo que el equipo requiere uno debe ser lo suficientemente abierto para adaptarse a las necesidades del trabajo. No está mal pelear y defender un trabajo, pero siempre tomando en consideración que uno lo está haciendo para otras personas y que las personas deben quedarse conformes con lo que uno presenta. En este caso el feedback siempre es el mejor aliado, te  ayudará a crecer, a mejorar y a evaluar desde otro punto de vista; incluso te ayudará a crear cosas nuevas y poner nuevas metas a tus objetivos laborales. Cualquier feedback es bueno, incluso aquellos que sabemos que son malintencionados o que están hechos sin interés, este tipo de feedback nos ayuda a evaluar la forma en la que comunicación de nuestro trabajo, no nuestro trabajo.
    Por otra parte tomar en consideración a las demás personas involucradas en el proyecto es el primer paso para abrir un camino en tu trabajo. Por ejemplo yo sé que si diseño un sonido para un videojuego tengo que estar en contacto y entender las intenciones del programador quien a su vez estará pendiente de la otra parte del equipo que realiza el videojuego. Somos uno y debemos movernos como un cuerpo entero, si una pierna se para no sirve de nada que la otra siga caminando.
  • Concursos, festivales y comisiones no son la excepción.
    Cuando uno gana un concurso, es llamado para un festival o recibe una comisión, suele sentirse halagado, afortunado ya que no siempre se reciben estos reconocimientos.
    Sin embargo este tipo de reconocimientos no están exentos a que se cumplan según las pautas convenidas. Es decir, si uno tiene que recibir el premio, invitación o comisión tiene que firmar el subsiguiente contrato para recibirlo (con el anuncio no se hace nada, la mayoría de las veces los anuncios se dan con mucha antelación al recibimiento del premio e incentivos, con bombos y platillos por parte de la entidad emisora, pero hasta que realmente se concretan los acuerdos suele pasar un tiempo más que considerable). Por esto es importante destacar que en estas situaciones también es necesario exigir que se cumpla lo acordado, así como exigir que antes que se dé el anuncio se le envíen a uno todos los términos del acuerdo -aquí es compromiso de uno para con su trabajo leer las letras chicas antes de aceptar cualquier cosa-. Por más halagados que nos sintamos, nada es gratis en esta vida, y así sea que nos estén dando un premio por un trabajo ya realizado (que nos llevó su tiempo y compromiso hacerlo) como una comisión futura; cualquiera de las dos oportunidades suponen horas de trabajo. Hay que entender siempre que en estos casos la institución y la organización no está haciendo un acto de beneficencia para con nosotros sino que a su vez esa institución recibe beneficios directos e indirectos por realizar dichas actividades; por lo que es importante tomar los mismos recaudos.

El trabajo con sonido/audio requiere de compromiso tanto al momento de realizar dicho trabajo como al momento de recibir la remuneración del mismo. La constante comunicación y tener claros los términos en los que realizamos el trabajo a la larga beneficia tanto a quienes producen como a el/los cliente o beneficiarios.
Para poner toda la dedicación en un trabajo uno tiene que estar liberado de las demás ataduras, un trabajo no saldrá con calidad si uno tiene que ocuparse de más en la remuneración del mismo.

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¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Te ha pasado no cobrar un trabajo? ¿Cómo te manejas con los cobros?

 

  1. Elena Castillo Responder

    Excelente texto Sol. Hablando de los standares de cobro, es totalmente cierto que si uno no cobra lo justo, lo que es, perjudica a todo el gremio, en ese caso me han invitado ya desde hace tiempo a pertenecer a un grupo grande a nivel nacional de sonidistas, y ha resultado muy bueno el debate en muchos meses ya que poco a poco se han ido ajustando precios y standares de calidad, se que no estamos todos lo que trabajamos en esto, pero somos mucho, entonces son buenas iniciativas pero que deben comenzar con uno mismo y todo el tiempo. Gracias siempre por tus aportes!

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