Misofonía, el síndrome de sensibilidad al sonido selectivo

Hace ya algunos años debido a un viejo artículo que escribí acerca de auriculares donde mencionaba algunos auriculares especiales para personas con pérdida auditiva, recibí un correo describiendo una situación muy particular.

Quien me escribía me contaba que había sonidos cotidianos que la irritaban de tal manera hasta que la hacían llorar.
Eran sonidos simples como el sonido de la respiración, los estornudos o simplemente escuchar a otra persona masticar. Este tipo de sonidos desataban en esta persona emociones tan intensas que la hacían llorar o enojarse mucho.

En el correo me preguntaba si yo conocía algo acerca de esto ya que ella había visitado varios médicos sin obtener respuestas claras.
Recuerdo que en ese entonces yo estaba suscrita a varias revistas relacionadas con la investigación del oído así que lo único que pude hacer es pasarle los contactos de esos sitios que seguramente estaban más informados que yo acerca del tema.

Perdí mi correo, perdí el contacto con esta persona.
Pero siempre recordé su descripción acerca de cómo percibía estos sonidos.
Años más tarde me llega un boletín de The Tinnitus and Hyperacusis Centre, London UK donde comparten un informe acerca de los Componentes de la disminución de la tolerancia del sonido: hiperacusia, misofonía, fonofobia.

Eso me hizo recordar el correo, donde casi se podía sentir la desesperación en las palabras, con las que me describía la intensidad sensorial que sentía al escuchar masticar a una persona.

Dentro del campo de la audiología existen diferentes términos que describen malestares respecto de la audición.
Uno de ellos es la hiperacusia; síndrome auditivo que hace que la persona experimente los sonidos del ambiente como sonidos extremadamente dolorosos de escuchar. Son personas hipersensibles a los sonidos cotidianos. En la mayoría de los casos la hiperacusia se trata con el uso de generadores de sonido; se hace escuchar a los pacientes grabaciones sonoras en particular combinaciones de sonidos en bandas amplias, por ejemplo ruido blanco o ruido rosa.

Otro término es la fonofobia o ligirofobia que no es un síndrome auditivo, sino un síntoma relacionado con el trastorno de ansiedad. Las personas que padecen fonofobia sienten un miedo irracional a los ruidos fuertes y repentinos que pueden provocar fuertes ataques de ansiedad. 

Sonidos altamente perturbadores

Aunque el término no es del todo exacto misofonía – odio al sonido, se lo eligió por ser fácil de recordar y más melódico que síndrome de sensibilidad al sonido selectivo.

Los médicos se encontraron que muchos pacientes etiquetados como fonofóbicos no tenían realmente miedo a los sonidos, simplemente ciertos sonidos desataban en ellos emociones muy explosivas.

Al escuchar esos sonidos mi corazón comienza a latir rápido y siento que no lo puedo controlar; empiezo a llorar o simplemente me enojo mucho. Es muy intenso, es como sentir que me voy a morir.

La misofonía se caracteriza por la sensación de emociones intensas, como la rabia o el llanto, en respuesta a sonidos altamente específicos, principalmente sonidos comunes que otras personas hacen.

Aunque se desconocen las causas que provocan estas sensaciones se piensa que están asociadas a la forma en la que el cerebro interpreta el sonido.

Un estudio realizado por la Universidad de Iowa demostró que ciertas personas responden de una manera muy diferente a sonidos que para otras personas pueden resultar cotidianos.

Los sonidos de activación en misofónicos se asociaron con una conectividad funcional anormal entre la corteza insular anterior y una red de regiones responsables del procesamiento y la regulación de las emociones, incluida la corteza prefrontal ventromedial, la corteza posteromedial, el hipocampo y la amígdala. 
Los sonidos de activación provocaron un aumento de la frecuencia cardíaca y la respuesta galvánica de la piel en sujetos misofónicos.

La corteza insular anterior es un nodo clave de la red de atención neuronal, una red cerebral intrínseca a gran escala que sirve para detectar y orientar la atención hacia estímulos que son relevantes para la conducta y significativos para un individuo. 
La hiperactividad específica en la corteza insular anterior en pacientes misofónicos, demostró que éstos asignan una atención mayor a sonidos muy específicos.

Aunque muchos médicos están de acuerdo que esta investigación es sólo un primer paso para entender este padecimiento, es importante destacar que fue la primera investigación que demostró de manera clara que quienes decían sentirse mal ante ciertos sonidos realmente estaban padeciendo una situación de angustia extrema.

Marsha Johnson es una audióloga especialista en misofonía y es la directora de Misophonia Association, una asociación que busca informar acerca de este padecimiento y fomentar la investigación.
La misofonía todavía está enlistada como una enfermedad rara de trastorno crónico y todavía no tiene reconocimiento a nivel mundial. Sin embargo se cree que en realidad puede que no sea una enfermedad rara sino bastante común sólo que mal diagnosticada.

Todavía no existen tratamientos para este padecimiento pero hay algunas cosas que el paciente puede hacer para calmar las sensaciones:

  • Inundar los oídos con sonido o ruido blanco/rosa
  • audífonos con cancelación de ruido
  • practicar la respiración consciente
  • ejercitarse o simplemente caminar a paso ligero
    puede ayudar a redirigir la atención y a hacer los sonidos molestos más tolerables. 

Ojalá la persona que me escribió hace ya tiempo pueda leer este artículo. Sepa que no está sola, que lo que padece tiene nombre y se está investigando. Ojalá que esta salpicaduras de información sean de utilidad para todos aquellos que escuchamos de diferente forma el mundo.

Cada vez que escribo acerca de estas cosas la alama que suena dentro de mi cabeza se enfoca en los más pequeños. Cuando un niño te dice que le duele algo, que no entiende, que se siente mal frente a un sonido, un color, un olor, un sabor no deberíamos hacer oídos sordos, cada ser humano percibe el mundo de forma diferente, eso es lo que nos hace únicos.


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