logo

Esa voz que vive en las sombras

“y yo sola con mis voces, y tú, tanto estás del otro lado que te confundo conmigo” Alejandra Pizarnik, 1971

La voz interior

¿Cómo son los sonidos que resuenan dentro de nuestra cabeza? ¿Realmente son sonidos, voces o sólo son pensamientos?

¿Por qué hablamos de diálogo internodecimos que escuchamos la voz de la conciencia? ¿Es aquello realmente sonido? ¿De dónde proviene la referencia sonora?

Todas estas preguntas surgieron en el instante que elegí el tema de este mes: La voz interior.

Aquel viejo dilema

Si cae un árbol en un bosque y no hay nadie allí para escucharlo ¿habrá sonido?

Aunque este problema/dilema suele ser adjudicado al filósofo irlandés George Berkeley, la verdad es que él nunca formuló tal dilema.

El dilema aparece impreso por primera vez en junio de 1883 en una revista mensual llamada “The Chautauquan” en la sección Editor’s Table.

-: Si un árbol cae en una isla donde no hay seres humanos ¿habrá sonido?

-:No. El sonido es la sensación de excitación del oído cuando el aire u otro medio se pone en movimiento.
The Chautauquan magazine, junio 1883

Un año más tarde la revista Scientific American reformula el dilema y lo publica.

-: Si un árbol cae en una isla deshabitada ¿habrá sonido?

-: El sonido es vibración, transmitida a nuestros sentidos a través del mecanismo del oído, y reconocido como sonido sólo por nuestro sistema nervioso. La caída del árbol o cualquier otra perturbación producirán una vibración en el aire. Si no hay oídos para escuchar dicha vibración, no habrá sonido.
Scientific American, 5 de abril de 1884

Interesante respuesta sobre todo si pensamos que el fonoautógrafo había sido patentado por Edouard León Scott de Martinville en 1857, tan sólo 27 años antes que se realizara la publicación .

Pero regresemos a mi pregunta inicial; esos sonidos que escuchamos en nuestra cabeza ¿son realmente sonido?

Teniendo en cuenta la respuesta al dilema: El sonido es una vibración podríamos pensar que si no hay vibración no existe el sonido. Pero lo que yo escucho en mi cabeza es una voz.
¿Será sólo  una percepción producto de mi imaginación?

Algunas pistas quedan en nuestra infancia

Seguramente alguna vez has escuchado hablar sin cesar, en un diálogo incongruente en voz alta, a un niño pequeño.
Uno se queda mirando tratando de descifrar ese diálogo imposible.

Al parecer ese mismo diálogo en voz alta que formulamos cuando recién estamos comenzando a relacionarnos con el lenguaje es el encargado de construir lo que posteriormente será nuestro lenguaje interiorizado o voz interior que nos ayuda a explicarnos, analizar y ordenar el mundo que nos rodea.

Ese diálogo que sólo se desarrolla dentro de nuestra cabeza.

Del diálogo externo al interno

En 1930, el psicólogo bielorruso Lev Vygotsky, había argumentado que el diálogo interno se desarrollaba a través de la internalización del lenguaje externo.

El lenguaje externo es la conversión del pensamiento en palabras, su materialización y objetivación.
En el lenguaje interior el proceso se invierte: el habla se transforma en pensamientos internos, y lógicamente sus estructuras difieren.

El lenguaje interiorizado se habla para uno mismo, el externo es para otros.
Lev S Vygotsky, 1930

Se sabe que ese diálogo interno está acompañado por minúsculos movimientos de la laringe. Además se ha demostrado que las regiones del cerebro relacionadas con la producción del habla, que se activan cuando hablamos en voz alta, también se activan durante el diálogo interno.

Oír voces es una parte fundamental del ser humano

La mayoría de las personas asocia el hecho de oír voces con un desorden mental, con la violencia, con un fenómeno inusual.

No todas las personas escuchan sólo una voz, muchas personas escuchan voces que no están realmente allí, muchos escuchan voces que son nocivas para ellos. El 70% de las veces este tipo de alucinaciones sonoras se encuentra asociada con la esquizofrenia. Pero no todas las personas que en algún momento tienen alucinaciones sonoras padecen esquizofrenia, ni todas las personas que padecen esquizofrenia escuchan voces todo el tiempo.

Al no analizar cómo nos comportamos nosotros mismos, qué nos sucede y qué cambios se producen en nuestro cuerpo, tendemos a estigmatizar los cambios físicos y psíquicos que se producen en las mentes y cuerpos de las demás personas.

Oír voces es una experiencia; puede ser una experiencia inducida por un estado de ánimo, un enfermedad, stress o simplemente una forma de lidiar con los problemas. Para cada persona la experiencia será diferente y estará asociada con cosas diferentes. Oír voces es parte de la experiencia humana.

Se ha creado un movimiento muy grande de personas que aceptan oír voces y lo comparten. “Inner voices movement” es una organización que tiene como objetivo apoyar, conectar, intercambiar ideas, distribuir información y fomentar la investigación respetuosa acerca del tema. Este movimiento ha dado de qué hablar en la comunidad de psiquiatras, ya que no aborda el tema desde la enfermedad o el padecimiento de la esquizofrenia como primera instancia. Sin embargo el movimiento ha crecido mucho y suele compartir una diversidad interesante de puntos de vista acerca del tema.

El pensamiento dialógico

El lenguaje interno se presenta en al menos dos variedades distintas. Existe un pensamiento verbal ordinario, un monólogo interno que parece ocurrir en un tiempo comprimido, que en realidad podríamos decirlo en voz alta sin ningún inconveniente (incluso a veces lo hacemos).

El otro tipo de lenguaje principal de habla interna es más lento, una conversación entre más de un punto de vista interno, como cuando uno está pesando los pros y los contras de una decisión. Al parecer de este último tipo de diálogo depende la creatividad.

El psicólogo Charles Fernyhough define este tipo de diálogo interno con el término dialogicalidad o pensamiento dialógico“. Un diálogo entre nuestras diferentes voces interiores.

Todos somos una multitud y es lógico suponer que los diferentes aspectos de nosotros mismos adoptarán diferentes patrones de comunicación. El encuentro de la mística medieval con Dios como en el famoso caso de Juana de Arco con los ángeles, es en opinión de Fernyhough, otra versión más elevada de este diálogo interior.

Aquí una charla muy completa que realizó Charles Fernyhough en The Royal Institution en septiembre de 2016:

Un ejercicio para comenzar el día

Te propongo durante este mes realizar un ejercicio. No te voy a decir que sea simple, porque la verdad no lo es, aunque en un principio parezca lo contrario.

Para este ejercicio necesitarás un cuaderno en limpio y un bolígrafo.

El ejercicio consiste en escribir a mano tres páginas que expresan literalmente lo que fluye por tu mente en ese momento. Este ejercicio se llama las páginas de la mañana y fue tomado del libro “El camino del Artista” de Julia Cameron.

Realizo este ejercicio desde hace algunos años todas las mañanas y la verdad es que es una herramienta muy útil, lo interesante es que uno no debe escribir nada ni interesante, ni coherente, sólo escribir lo que ocurre en ese momento por su cabeza. Es un ejercicio de meditación que nos enfrenta con ese diálogo interno de una forma diferente.

Deja un comentario!

Tanto si ya realizas el ejercicio como si recién estás comenzando me interesa mucho tu experiencia.

Que sepa abrir la puerta para ir a jugar…

Cuando elegí el tema para analizar durante este mes, la voz interior, inmediatamente se armó dentro mío el siguiente diálogo

:-¿Por qué elegir un tema tan difícil del que poco sabes?

:-¿Por qué no?

:-¿Qué tiene que ver con el sonido o el audio?

:- Absolutamente nada y absolutamente todo.

Cuando éramos chicos mientras jugábamos íbamos hilando el lenguaje externo, desentrañando el mundo a nuestro alrededor sin saber que a la vez estábamos creando nuestro propio mundo interno.

Me pregunto ¿Cual será la importancia que tiene el sentido del juego en la creación de este diálogo interno?

Muchas veces ese diálogo interno se torna, excesivamente crítico, abrumador. ¿Será justamente porque con el paso del tiempo lo hemos despojado del juego?

Cuando me siento a jugar con sonidos ese murmullo constante en mi cabeza cambia por completo, la voz se torna menos caótica y demandante, se podría decir que hasta se torna boba o infantil. Mientras juego con sonidos los diálogos que se crean en mi cabeza son hilarantes, incluso muchas veces se tornan graciosos y me encuentro esbozando una sonrisa o riendo a carcajadas.

Creo que el juego en esto tiene mucho que ver. El juego hace que ese diálogo interno retorne a sus orígenes en donde comunicar no era lo importante, lo importante era conjugar ocurrencias, utilizar las palabras, respirar, imaginar.

Las voces internas están envueltas en un manto de oscuridad en la vida adulta. Suelen ser aprehensivas y demandantes. Nos ocurre a todos.

Entonces ¿por qué no hablar de ese sonido incesante con el que convivimos y que creamos desde pequeños?
Sonido del que quizás salen todas las cosas; que toma decisiones, argumenta, crítica, confunde, inventa.

Entender nuestra comunicación primordial para contar historias, para contarnos historias.

Para mí cualquier arte parte de esos pequeños significados, de estos pequeños encuentros con uno mismo.

 


Referencias:

Hearing the Voice Voice Club – Hearing the voice: Es un estudio interdisciplinario acerca de los diálogos internos realizado por investigadores de la Universidad de Durham. El equipo de investigación está dirigido por Charles Fernyhough y Angela Woods e incluye a otros académicos del campo de la neurociencia cognitiva, los estudios culturales, la literatura inglesa, el campo de la medicina, la lingüística, la filosofía, la psiquiatría, la psicología y la teología.

 

Deja un comentario