Cuando los sonidos te salvan.

Cuando el mundo implosiona a tu alrededor el arte comienza a tener sentido.
No el “arte” que se guarda en las galerías, que se quema bajo una mala iluminación.
El arte como técnica. Como elemento puesto en práctica sin ningún fin ulterior más que el de acallar las voces que susurran en la cabeza.

Mi mundo se quebró, un tsunami de emociones explotó en él como una ola de Hokusai.

Poem by Sangi Takamura (Ono no Takamura) -1835

Miro mi libro de Hokusai en éste momento.

¿Qué ocurre cuando el mundo implosiona?

En 1794 el mundo de Hokusai implosionó, su lazos con las pinturas referentes al mundo teatral y la escuela de Katsukawa simplemente fueron arrastradas por las olas que todavía no había pintado.

¿Qué se hace cuando tu mundo implosiona?

¿Qué ocurre cuando se deja de retratar el mundo simbólico externo y se comienza a retratar los precipicios internos?

The Amida Falls in the Far Reaches of the Kisokaidô Road (Kisoji no oku Amida-ga-taki) – 1832

Allí es cuando uno debe sumergirse en el estudio, allí es cuando las jornadas laborales se extienden de sol a sol.

Allí es cuando uno anhela encontrar un nuevo camino.

No es necesario saber qué ocurre en mi vida o en la de Hokusai. Todos tenemos momentos en que nuestra vida simplemente pasa a ser otra distinta de la que conocíamos, así sin más. Sin aviso.

Todos vivimos momentos de quiebre, de precipicio.
Cuando la vida anterior parece lejana.

De pasar a pintar de vez en cuando Hokusai comenzó a pintar incansablemente. Cambió su nombre artístico y comenzó a firmar como Sori.

Sori Aratame Hokusai (1799)

Seguidor de la escuela budista de Nichiren, adoró a la estrella polar del norte Hokushin.

Abrió su propio estudio y trabajó sin cesar.

Pienso: Los sonidos me están salvando de no caer en el precipicio, los sonidos me han salvado de no caer.

Sin embargo todas las mañanas la misma pregunta aparece en mi mente ¿qué es todo esto que estoy haciendo? ¿Por qué trabajo arduamente y al final de la jornada borro de un plumazo todo lo hecho? ¿Qué sentido tiene? ¿Hacia dónde estoy caminando? ¿Por qué lo hago? ¿Por qué sigo todas las mañanas sentada aquí?

Con este nuevo cambio, la obsesión por el trabajo cambió la comunicación. Desde la mañana hasta bien entrada la madrugada transito el camino de las nuevas formas sonoras que me susurran cosas en un idioma nuevo.

Sin embargo todavía no puedo asir ninguna palabra en concreto.

Kajikazawa in Kai Province (Kôshû Kajikazawa) – 1830

Hasta 1810 Hokusai creó más de 1.000 ilustraciones nuevas. Imágenes cómicas, satíricas, retratos y caricaturas que vislumbran el futuro del manga.

Cuando Hokusai cumplió los cincuenta años, ya era famoso.
Volvió a perderse en los caminos, regaló su tan preciado nombre a un estudiante y comenzó a llamarse Taito, su cuarto nombre artístico, derivado de la estrella Taihokuto de la constelación de la Osa Menor.

Allí, de las entrañas del cambio nació el manga. Pequeños libros ilustrados de la vida cotidiana.

El término “manga” significa algo así como “dibujo rápido” o “pintar algo sin intención”.

El Hokusai manga es una enciclopedia de la pintura japonesa. Figuras, retratos, caricaturas, paisajes, representaciones religiosas y mitológicas así como científicas y técnicas se encuentran en éste libro.

Dance, from the series One Hundred Comic Poems (Fûryû odoke hyakku) – 1811

En 1820 Hokusai cumple 70 años y se encuentra nuevamente en el año del Dragón, atravesando el ciclo completo del zodíaco vuelve al punto de partida de la vida.

Uno ve las imágenes y es algo impresionante. Los colores, la vitalidad.

El mundo interno se junta ahora con el externo.

The Suspension Bridge on the Border of Hida and Etchû Provinces (Hietsu no sakai tsuribashi) – 1834

¿Qué hace que la obra de Hokusai llame tanto mi atención?

La vida personal de Hokusai no fue fácil, como no lo es ninguna vida. Las finanzas de Hokusai no fueron fructíferas, como no lo es ninguna finanza.

En el tumulto incesante de la vida Hokusai se mudó noventa veces y mientras lo hacía lo único que lo salvaba de caer era el estudio, la obsesión.

Así a la edad de 74 años tomó otro nombre artístico Gakyo Rojin “el viejo obsesionado con la pintura”.

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